‘Las mil y una noches reloaded’
Perdón por el nacor.
La escena de desarrolla en un palacio de algún lugar de Oriente Medio. Telas y brocados cubren las paredes. Sherezada luce sus encantos a través de la delicada gasa con que están hechos sus pantalones. El Rey bosteza.
Hace calor.
[Sherezada speaking]
He llegado a saber, oh! Rey afortunado que existen patos que quieren tirarle a las escopetas…
[The King asking]
Are you sure sweetie? did you see them?
[Sh. Answering]
Oh no, yo no los vi, pero a mi me dijeron que…
[The King, very enojado]
¡Muchacha estúpida!… a mi no me vengas con cuentos.
[Sh. Answering]
… pero… pero.. ¡a eso me dedico!
[The King, más enojado]
¡A callar!… estoy harto. ¡Guardias!
Los Guardias llegan y taconean al saludar.
[The King]
¡Llévense a esta bellaca y retuérzanle el pescuezo!
[Guardias se miran con ojo desorbitado. Tembloroso, uno se atreve a abrir su sucia boca]
.. Oh, Rey! no podemos hacer eso…
[The King, reacciona violentamente]
¿¿QUÉ??
[el guardia machín]
… No podemos retorcerle el pescuezo a la muchacha porque en el libro sucede otra cosa.
[The King... resoplando como toro enojado y con el ojo a la mitad]
¿Ah no? ¿y qué sucede en el libro?
[el guardia machín, dudando]
Eeee… En el libro ella sobrevive a su maldad. Usted no se atreve a matarla porque le encantan sus cuentos.
El rey voltea a ver a Sherezada, que le dibuja una sonrisa temblorosa y saluda con su manita llena de anillitos.
[The King]
Pues bien… si eso dice el libro yo no tengo ningún problema.
… Lamentablemente para todos estamos en la versión del director, o sea yo, y confieso que estoy harto de esas patrañas.
Llévensela y retuérzanle el pescuezo.
Los guardias dudan un momento. Se miran. Miran a Sherezada y ambos piensan que está muy buena. Vuelven a mirarse uno a otro.
Caminan hacia el Rey y le retuercen el pescuezo.
—
Sherezada había llegado a saber de los patos que le querían tirar a las escopetas debido a sus tratos con el guardia que no era el machín, sino el otro. Al ver la heroica actuación del machín ella decidió que le convenía más que el otro que ni siquiera había abierto el pico para defenderla, así que una vez muerto el Rey ella miró al machín y ambos supieron lo que había que hacer.
Entre los dos le retorcieron el pescuezo y arrojaron ambos cadáveres al aljibe del patio.
Nadie pareció extrañar ni al rey -porque a todos les caía gordo- ni al guardia coyón -ídem- pero cuando todos en palacio contrajeron terrible infección estomacal y alguien notó los olores fétidos en el patio, la verdad salió a la luz.
Todos olvidaron lo mal que les caía el Rey y el guardia. Rescataron los cuerpos y diéronles ceremonia de honor y sepultura decorosa.
A Sherezada y al Guardia machín entre todos les retorcieron el pescuezo y arrojaron sus cuerpos al corral donde estaban los cerdos que fueron contratados para la ocasión.
Una vez que los cerdos acabaron con el festín, fueron exportados a un país donde alguien los convirtió en carnitas que se vendieron en un mercado y tuvieron mucho éxito entre los infieles.