Tuesday, July 11, 2006

Lila la madrastra

Los hechos
Actualmente estoy al cuidado de un pez llamado Pascualito, que es de mi compañera de cubículo y que anda de viaje por tres semanas.
Me toca alimentarlo diariamente.

El diálogo diario
- hola dalics!
- ei, qué onda
- (ella, al pez) oooooooiiiiii ¿cómo amaneciste Pascualito?…. ash! ¡no me hablas! nada más porque te quité tu planta… ¡pero es que se iba a podrir, ¿no entiendes?… aaaashhhh! contigo… a ver, deja te doy de comer…

Lo de hoy
Aún no me atrevo a platicar con Pascualito, a pesar de que mi compañera me lo solicitó ‘para que no se sienta solito’.
O sea… si le quiero hablar, pero no me sale todavía.
De todas formas ayer me cayó bien porque me movió la cola. Jajajaja… aunque creo que eso se debió a su necesidad de nadar y acercarse a la comida.
Mi problema es que no logro comunicar mis sentimientos. Apenas, después de no se cuántos años, he logrado tener un acercamiento con mi perro Xebeche, que siempre fue rejego. Este sábado tuvimos una escena memorable, donde yo le hablé y él se acercó moviendo su rabo y subiendo sus patitas en mi pantalón tan limpio y yo acaricié su cabecita..
A ver si logro resultados más rápido con Pascualito, antes de que se muera por sentirse solo e ignorado.

Indignación
Hoy se acercan a mi lugar mi coordinador y otra compañera -encargada de bañar a Pascualito los viernes- nomás para asegurarse de que el pez se estuviera alimentando correctamente.
Los corrí, exclamando: ¿qué les pasa? ¡soy buena madre sustituta!.
Ash!.

La duda
¿Qué temas de conversación serán buenos? ¿qué cuentos puedo contarle a Pascualito para que tenga dulces sueños? ¿será buena idea inculcarle el temor por el gato del costal? ¿qué haré si me pregunta cómo nacen los peces?… creo que es hora de pulir la historia del coral y el hipocampo.

Posted by *Daligula in 17:37:35 | Permalink | No Comments »