indecoroso
El semáforo cambió a rojo y me detuve en la calle mojada.
Los faros iluminaron la calle y pude ver las tripas del carro de adelante: mofle, ejes, alambres y otros fierros que no reconozco.
Me maravillé por la física, los ángulos, la luz y el agua que crearon ese gran espejo, y desde entonces pienso que de haber estado tu parada ahí, con tu minifalda, el espectáculo y mis recuerdos serían otros.
Conjeturas sobre modelos de ropa interior y lo que mostrarían crean imágenes que no dan sosiego a mi espíritu.
Oh! nena, nena.