Querido diario…
Estoy pensando en otras cosas.
Bob sabrá en que…
Sueño
Un día Crisis me interrogó sobre los planes que le había compartido y, como habían pasado por lo menos dos años desde entonces, me dijo: aguas, porque los sueños se van.
Me quedé muy traumada, pensando en mi escasa capacidad para perseguir y realizar mis sueños… aunque la verdad es que siempre lo he perseguido. El problema es que no había tenido el tiempo.
Y sigo sin tenerlo, la verdad, pero como me gustan las emociones fuertes, este año, mismo en que estaré trabajando en mi tesis de maestría (N.R. Aquí debería decir ‘estoy trabajando…’, pero no he hecho nada, juar juar), he decidido que es el momento ideal para dar el primer paso para que mi proyecto –’CENSURADO‘– tome forma.
Ya hasta tengo víctima.
Bueno, más que víctima es cumplir una promesa que hice hace 10 años, más o menos.
Yo soy una mujer de palabra. Oh, si.
… En conclusión, hace unos días vi a Crisis y le dije: ¿recuerdas que me dijiste tal y cual cosa?… pos güeno, no lo he hecho, pero estoy por dar el primer paso…
Creo que los sueños no se van si uno no los deja. Y yo el mío lo tengo muy agarrado del ala, y ya hasta tiene hijito…
¿A poco crees que te vas?… jajaja ¡pos no! ¡te jodes!.
Yo y mi sueño estamos a punto de empezar a caminar agarraditos de la mano.
Sueño
Entre los objetivos de la comisión nacional de los derechos humanos debería estar el defender el derecho de uno de no levantarse de la cama en invierno si uno no se siente con ánimos.
Creo que soy un oso. Debería pasar el invierno hecha bolita en mi cama.
Sueño
- Me llamo Dalígula y tengo un problema.
- Hola, Dalígula
- No puedo dormirme temprano. No puedo evitar ver los infomerciales que salen a partir de media noche.
- Te comprendemos. Es la neta.
- Tengo sueño. Quisiera dormir una siesta.
- Imposible. Vienes a deshacerte de tu problema y el primer paso es que sufras las consecuencias de tus actos. Prohibidas las siestas.
- Pero…
- Shhh
- Es que…
- A callar!
- Piu!
Sueño
Por la noche, entre comer y dormir… prefiero dormir.
En el día, entre comer y dormir… quiero las dos cosas.
De verdad necesito una siesta…
- A callar!
—
P.D. Odio las mayúsculas.
…Que se pinten las feas.
Erno siempre decía eso cuando alguien hacía alusión a mi cara lavada cuando estábamos en la facultad.
Yo, que siempre he sido muy de poco pintarme, en aquel entonces ese poco se reducía a cero.
Pues sí, que se pinten las feas.
Digo… mejor andar así que pasear por el mundo con mi mascarita de Angel Face remojadito-duro-craquelado como aquella famosa compañera preparatoriana.
Mejor de cara lavada que esos delineadores líquidos alrededor del ojo, que vistos de cerca recuerdan la máscara mortuoria de Tutankamon, pero hecha por alguien con pésimo pulso.
…O los rubores rectangulares, dignos de cualquier actriz ochentera.
No gracias.
Aún así, mi cero se ha elevado a un… digamos, 2% de contenido artificial sobre mi rostro, con eventual oscilación al 3%.
No sin mi lip & cheek stain!
Me lo presentó mi hermana y no vivo sin él.
Dura todo el día, es del mismo color que el cachete de una después de una carrerita.
Lo uso con moderación, pero hoy me falló la cantidad.
Desde la mañana no me quito de encima la idea de que la gente que me ve piensa:
…mira esta chamaquita, tan colorada, como güerquito de Toluca.
Así me siento hoy.
… ¡abuelita, abuelita! ¿por qué tienes los ojos tan caídos?
Uy! m’ijito… Es que cuando era joven tenía una sombra rosa en lápiz gigantón. Me encantaba, me lo ponía todos los días. Nunca pensé que la fricción dedo-párpado, necesaria para su aplicación, tendría estas terribles consecuencias para la delicada piel de mis ojos.
…
¿M’ijito?… ¿m’ijito?… ah!quelachingada… ya se durmió.
No todo lo que brilla es Dior.
Haciendo un análsis comparativo entre un rimmel de 15 dólares y uno de 50 pesos… Dios mío, gana el de 50 pesos.
…Qué cosas.
Una muchacha pelirroja, desconocida, me sonrió.
¿Será de buena suerte?
Placer sencillo de la vida #1
Tocar la misma canción, una y otra vez, los treinta minutos de camino del punto A al B
o del B al C… o whatever.
Ya no.
Antes me amanecía, manejaba con muchas cervezas encima, sin ninguna consecuencia grave, excepto la llanta que le troné a mi huevecillo con una cabeceada - banquetazo.
Nada que lamentar.
Antes iba a lugares, siempre había gente. No me preocupaba la hora ni las copas.
Qué diferencia entre una a los 22 años y una a los 28.
Qué diferencia entre lo que me preocupaba antes (¿Qué? ¿algo me preocupaba? Ja!) y las cosas que me quitan el sueño ahora.
Veo en lo que se ha convertido el día y me dan ganas de regresarme.
Veo lo que me preocupa y me regresaría más atrás.
Veo lo que no tengo y también me regresaría y daría más abrazos.
Claro que no podemos echarle toda la culpa a la edad… es que las cosas han cambiado mucho.
Ahora que me aproximo a los 29 quiero recuperar algo de aquella que fui.
Reírme. Y reírme de las arrugas, también.
Este año me regalaré otra vez mis lentes rosas, porque la vida era más linda hasta antes de que se me perdieran el año pasado.
Ya estuvo bueno del gris.