… ¿Nace o se hace?
Creo que la TV local me ha hecho tocar fondo y ya no distingo entre realidad y ficción.
Hoy en la mañana me chuté un novelón por demás macabro, y me tardé un rato en darme cuenta de que no era el novelón, sino el drama verdadero de alguien muy normal.
La indignación me invadió de inmediato, por supuesto.
La cosa está así…
Esta mañana fue encontrado en una brecha por La Estanzuela un hombre esposado y -aparentemente- golpeado, pero vivo.
Este reporte se recibe por teléfono, y es tal su importancia que altera la pauta del noticiero, así que las secciones que debíamos ver a esa hora, no salen. Todos escuchamos el reporte de un hombre tirado-esposado-golpeado al que se le pareciam manchas hemáticas en la nariz e ignoramos si presenta otras lesiones.
Y al fin vemos la luz…
Por milagros de la tecnología nos encontramos con cámaras y micrófonos en el lugar de los hechos.
Vemos las primeras imágenes de un hombre tirado-esposado-golpeado-vivo y un montoncito de gente que no hace nada por él. Todos esperan a los ministeriales y los ministeriales no llegan. Nadie se atreve a quitarle las esposas y alterar la escena del crimen.
Y así, todos los que veíamos ese canal a esa hora fuimos testigos de cómo un tumulto de gente estaba ahí nomás, sin hacer nada. Yo me pregunto: ¿cuál crimen? ¡¡está vivo!! ¿de verdad es necesario esperar a la ministerial para quitarle las esposas a alguien que está tirado y golpeado?… yo digo que no, pero en fin, yo no estudié criminología.
Pasa un rato y la novela se pone más güena…
Llega un hombre corriendo, pasa frente a la cámara que hacía un zoom al bolsillo del golpeado, a la cara del golpeado, a la camisa del golpeado. El camarógrafo abre la toma y todos vemos al hombre que acaba de llegar, gritándole al golpeado que resulta ser su hermano.
Los policías tratan de retirar al intruso, con la misma cantaleta de que va a contaminar la escena del crimen. chale.
Los polis no pueden contra la fuerza de la sangre, así que se limitan a hacerle cobachita al tirado.
Un poli agarra un papelito que se encontró tirado por ahí y lo usa para quitarle las esposas -al fin- al pobre hombre.
El reportero se alegra de las precauciones tomadas por el poli. Se queja porque el el hermano no lo deja aporximarse al golpeado.
Pero eso no es todo….
Minutos después llega la ambulancia y el camarógrafo no pierne oportunidad.. se acerca lo más que puede y así todos podemos saber que el hombre es incapaz de articular palabra.
El reportero vuelve a quejarse de que no lo dejan aproximarse lo suficiente.
Los signos de alarma empezaron a sonar en mi cabeza desde que se transmitieron las primeras imágenes del hombre, que se convuslionaba muy levemente, como no queriendo molestar.
Me ofendí. Esa exposición innecesaria de una víctima y las quejas del reportero me hacen ver muy clara una cosa:
los medios de comunicación de este rancho no valen madre.
No acabé de ver la novela porque el trabajo me llamaba, pero espero que al final de la historia el reportero y el camárografo hayan sido golpeados por el hermano de la víctima.
Y por los primos de la víctima, y por los cuñados de la víctima.
Y que ya que los tuvieran muy moliditos uno de los primos agarrara la cámara -que seguiría transmitiendo, por supuesto- y otro el micrófono y se los pegaran a la cara a reportero y camarógrafo haciendo preguntas tan inteligentes como ¿le gustó la golpiza? ¿qué piensa de los que lo atacaron?.. oiga, ¿cómo se llama?.
Eso sería lindo. Me atrevería a jurar que después de la experiencia el reportero sería uno de los más serios del canal.
Chin… pero chance y lo corren.
El amarillismo vende.
Y sí… amarillo es el logo del canal.