Mamerto
Así se llama un guardia del edificio. Y yo soy una mala personita, porque no puedo evitar que me gane la risa cada vez que escucho su nombre.
Hoy los culpables fueron otro guardia y la señora del aseo:
- ¿Quién se quedó?
- Mamerto
- … el mamerto….
- sí.
Sospecho que no soy la única a la que le da risa.