Este año todavía no es mi año…
Aunque tengo infinidad de propósitos sin cumplir, ya dejé de estresarme por eso.
Claro que el no cumplirlos en el año en que fueron hechos no significa que deba arrojarlos al costal de mis olvidos. No.
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Yo siempre quise aprender a tocar la guitarra, pero también siempre estuve convencida de que para esas cosas yo no sirvo.
Se que es muy pronto para cambiar la opinión que tengo de mi misma, pero puedo decir que empiezo a creer que puedo hacerlo.
Tengo un maestro que tiene como arma una frase que al parecer lanza a la menor provocación:
Y como yo no quiero que me diga esas cosas tan feas, practico y practico.
Espero que este ímpetu continue para poder rockear doble algún día. Ja.
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Un día estaba tratando de hacer una escala y mientras platicaba con mi teacher sobre mis clases de box.
Me miró y dijo: no… esos deportes yo nomás no.
En el momento no entendí su medio-horror, pero ahora, después de no se cuántas sesiones de práctica en el sillón de mi casa mientras veo cada dedo moverse -a veces no como yo quiero-, entiendo lo que quiso decir.
…Y aprovechando que mis rodillas han joteado una vez más, se me hace que esos deportes yo tampoco ya no… por lo menos en lo que me sueltan la famosa frase, que sería mi despedida del propósito número quien-sabe-cuantos-mil =)
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Lo que pasa es que siento los dedos mentolados.
No se si es porque se están poniendo mamaditos con los ejercicios o nomás que ahora estoy un poco más consciente ellos, pero así es. Casi podría jurar que siento cada dedo y el aire que pasa por enmedio.
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Si me llegan a decir esto… híjole, pues igual y me consigo una novia.
Jajajajajajaja.
No, no me ronca el sapo.
Es chiste local para alguien que de todas formas no lee este blog.
She’d know what I mean.