Horribles vacaciones
Por lo mismo he decidido que cuando me gradúe me dedicaré a la contemplación por un tiempo.
A eso y a escuchar música pop.
Jajajaja… bueno, no. La segunda opción no.
—-
Se sale cuando le da la gana.
* La única Dalila que vive en la casa le tiene miedo a los clósets, así que durante toda la semana de orfandad, y ante la traición de conocida amiga cuyo nombre empieza con N y luego hay una ï -sí, con diéresis- y acaba con s, la única dalila que vive en la casa durmió toda la semana en el sillón de la sala.
La mecánica es la misma que la del perro: si no veo el clóset, tampoco veo las cosas horribles que pueden esconderse en él.
* Todos los perros que viven en mi casa organizaron un compló.
Ellos sabían que yo estaba adentro trabaje y trabaje, porque tienen buen oído y podían escuchar mis dedos teclear y teclear.
Pues bueno… con toda su maldad canina se pusieron de acuerdo, y así, cada que salía yo a fumarme un cigarro, o a ver el cielo o nomás a agarrar aire, todos corrían a sus puestos: se regaban por el jardín y hacían como que se echaban una siesta.
Y yo veía sus patitas extendidas, sus barriguitas redondas inflarse y desinflarse, sus ojitos cerrados al sol; maldecía mi suerte, envidiaba su dicha y volvía a mi horrible tarea, tecleando y tecleando. Reflexiones sobre el miedo - Parte II
Por más que trabajé, no acabé. Llevo horas pensando en cómo avisarle a mi asesora.
Esto no es miedo. Es p a v o r.
*suspiro*