Friday, May 16, 2008

Dalígula, refrenad la lengua…

En aquellos días mi corazón fue roto y yo sentí claramente el momento en que sucedió.
Hasta lo escuché. Fue un sonido seco, como el de una piedra al romperse, y cuando se separó en tantas partes me dolió como si los filos cortaran la carne alrededor.
Por eso sé que mi corazón ya fue roto: no hay duda sobre lo que se puede sentir.

Afortunadamente mis células no sólo son así de gráficas para lo malo. Esto lo descubrí ayer.
Ayer sentí con todas sus letras dos palabras atoradas en la punta de la lengua.
Dos veces casi se me escapan y dos veces tuve que apretar los labios para no dejar que se salieran.
No era el momento.
O quizá sí. Después de todo nunca antes se me habían puesto ahí, esperando el momento para saltar e irse corriendo por la calle, dejándome muda y estupefacta y corriendo a mi carro para huir de la vergüenza. Arrancar rechinando llanta…

Por supuesto que todo eso me lo ahorré porque, de entrada, no dejé que se fueran: Dalígula refrena su lengua.
…Y no sabe si hizo bien o mal.

Posted by *Daligula in 17:46:52
Comments

2 Responses

  1. aire says:

    seguramente hiciste lo correcto… la intuición rara vez falla

  2. Anonymous says:

    En eso tienes razón… La intuición, que a veces ignoro, rara vez falla.

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