… o haciéndole al ensarpado Parte N
La tarea y el proyecto (que ya estoy por acabar, chinga’o, échale ganas!!) están muy bien, gracias.
Yo también, gracias mil.
Sí es sábado pero no estoy bebiendo porque es muy temprano, porque nomás tengo tres cheves en el refri y porque a pesar de estarle haciendo al ensarapado, aún tengo fe en que haré mi tareíta antes de que anochezca.
Las cheves al rato. Yo creo que hoy no voy a salir. Tengo hueva. Mejor le voy a hacer como ayer que me tiré hasta las 2am a ver tele… entonces tendré que comprar más cheves… mmmm. Bueno.
He estado pensando mucho las últimas horas y a ver si me sale poner un poco en orden todas las ideas, porque por lo general las acomodaba platicando, pero como atravieso por un periodo se soledad -aún no sé si auto-impuesta sin querer- pos la verdad es que no tengo con quién platicar.
O bueno… sí tengo a algunas gentecitas, pero no me dan ganas de torturarlos de esa forma.
Y supongo que es parte de mi problema, como la Beba bien diagnosticó en aquella charla donde me dijo que como que aprendí a que hay cosas que no se dicen y pienso en eso y creo que por eso estoy como mi casa cuando el drenaje estaba tapado: llena de mier…coles.
Qué cosas.
Pero aún habiendo comprendido esto no me dan ganas de torturar a la gente con mis dramas. ¡Qué hueva!
mejor voy a ser bien hombrecita.
Las horas que llevo pensando…
Me refiero a muchísimas, no se vaya a pensar que nomás tengo en esto desde ayer. No.
Muchas, muchas.
Y sí, estoy bien atorada. Pero también estoy convencida de que de este proceso sólo pueden salir cosas buenas. Un colectivo entrenado en las artes de la auto-sanación y del reinvento y de la felicidad intrínsecamente motivada
Esa es mi meta.
Y creo firmemente que una vez superada esta etapa, con o sin terapia, los nubarrones se dispersarán, yo habré aprendido muchas cosas y estaré lista para empezar una etapa distinta en mi vida.
La cosa es que, igual que mi casa, estoy tapada.
Como algunos saben, a mi me gusta ir al cine sola y no tengo ningún problema haciéndolo.
La diferencia entre el antes y el ahora es que antes, cuando no tenía conciencia de mis pedos, iba como la gente normal, o sea me metía, pavomiteaba y salía felizmente. Pero ahora no. La semana pasada me di cuenta, y ayer lo comprobé, que ahora estoy haciendo trampa. Ahora voy con toda la intención de que la historia mueva alguna fibra sensible de mi ser y me haga destaparme, aunque sea tantito.
¡¡Pero no funciona!!. Sí, voy, pavomiteo y en determinado momento siento una bola enorme atorada en el pecho. Y empiezo a hacer ejercicios de respiración y me concentro: ¡salte! ¡saaaaal, explota de una vez!
Y nada.
O sea que el cine no es buen terapeuta. Jajaja.
Equis.
Luego hace unos meses me dijo una mujer que lo que pasa es que tienes las emociones todas movidas. No has llorado lo que has querido, no te has enojado lo suficiente, has aguantado y aguantado. Tienes que cambiar eso.
Y tras mis reflexiones veo que tiene razón. ¿Cómo me atreví? ¿Cómo me atreví a traicionarme a mi en pro de alguien o algo más? ¡Foc!
Grrr… hasta me enojo conmigo, ¿qué pedo?.
Pero no más.
No más.
Entonces sí.
Mi casa -anterior- no me ayudaba y por eso me salí.
Mi relación no funcionaba y por eso me salí.
En una era nomás aguantar dramas que no quería escuchar y recorrer los mismos espacios que me recordaban cosas o ver otras que también me recordaban cosas y me hacían pensar en lo que pudo ser mi familia y no fue.
O en lo que fue, simplemente. Así nos tocó a todos y ni modo.
… en la otra era dar y dar y recibir muy poco a cambio. Y cuando me di cuenta de que si seguía en esa relación, tarde o temprano se iba a repetir la historia familiar… ¿¿patas pa qué las quiero??
Si sí lo quería, yo no digo que no. Pero definitivamente no es buena idea estar con una persona que olvida tan fácilmente sus compromisos, sus obligaciones; en quien insiste darle a otros la responsabilidad de su propio bienestar; en quien extiende la mano para recibir, pero no se le ocurre dar… en quien gusta de alterar el hue de todo, para que todo se vea gris en vez de rosa o amarillo o colores más alegres.
Sí, yo me alejé. Yo fui en este caso la cobarde que decidió salir corriendo. Y estoy sola y me duele.
Ha sido un proceso tan, pero taaaaaan pesado y duro que hace unos días me descubrí pidiendo fuerza para salir del atolladero. Y sobre todo para no recurrir a nadie para superarlo.
Esto nomás lo puedo arreglar yo. Recurrir a alguien para lograrlo implica que el proceso se repita dentro de un tiempo y no estoy dispuesta a pasar por eso.
Yo debo ser suficiente para mi antes de ser capaz de complementar a alguien o esperar que alguien me complemente.
Yo debo ser suficiente para hacerme feliz a mi, por lo menos en las cuestiones básicas.
Las horas que llevo pensando han servido…
Porque ya sé cuál es el problema. Y de a poquillo voy recolectando información: esto me sirve, esto no. Debo hacer esto y no lo otro.. en verdad que este jale de recomponerse es como picar piedra: uno está preso y no se puede ir corriendo. Duele todo… pero de alguna forma está chido.
Es como… pues como mi casa tapada. El día que le vi las tripas y me hizo pasar tanta vergüenza como que me cayó mejor. Ahora la veo más como mi casa, como que pasamos juntas por una horrible enfermedad y sobrevivimos y nos queremos mucho y hasta le compré tierrita y semillitas de zacate para que se ponga más chula, etc, etc
Pues así. Yo estoy tapada -emocionalmente, conste- y el día que me destape a lo mejor me da mucha vergüenza, pero entonces estaré nuevita, contenta, lista… y yo y ella nos vamos a querer mucho y nos pondremos guapas y saldremos a la calle…
Las horas que llevo haciéndole al ensarapado han servido…
De mucho.
Porque lo que no logró el cine, lo que no había logrado yo en semanas, meses de intentos fallidos, lo lograron unas cuantas palabras muy tiernas y amorosas (no dirigidas a mi, por supuesto) que lograron mover mi fibra rejega. Y lloré y lloré un ratito, así muy callada, todo muy sereno.
Y me puse muy contenta. En primer lugar porque, tapada y todo, pues no estoy tan tapada.
Y en segundo lugar porque esas palabras me hicieron pensar en todas las cosas buenas que tiene el mundo y en todas las cosas buenas que aún no vivo y que -espero- me están esperando por ahí.
Siempre me ha gustado la vida, pero lo que hoy vi es como un canto amoroso y dulce que me dio ánimos para seguir.
Yo pidiendo fuerza al creador cuando la fuerza está en todos lados… es cuestión de asomarse, nada más.
Y así al creador lo dejamos ocuparse de otras cosas más importantes.
Y ahora sí ya me voy a hacer la tarea…
La de la escuela, porque la mía-mía es un trabajo full-time.
Y la de la escuela la entrego mañana y para la mía pos me puedo tardar lo que quiera…
Pero no te vayas, va a haber cervezas..
Ah, si… pero más al rato.
Gracias, gracias, gracias