El colectivo, el vino y la frustración.
Soy cervecera y en mi religión y mi partido político personal sólo reconocemos la cerveza como bebida alcohólica legítima.
Pues bueno, el domingo ‘algo’ me traicionó y mientras cumplía mis tareas de ñora, haciendo el mandado, pues cuando fui a comprar mis chevecitas vi un vino y babeé.
Entonces lo compré y me lo estuve saboreando todo el tiempo que pasé ahí y del super a mi casa.
Babeé.
Pues llego muy feliz, bajo las bolsas y al tomar la del alcohol… saz! una méndiga oreja se rompió y fue a dar al suelo.
En la bolsa iban las cheves, el vino y dos tazas que compré para ahora que viene mi temporada de té en exceso (hay que estar preparado siempre).
Pues bueno… se cayó la bolsa y de todas las cosas que mencioné, sólo se rompió… sí… mi botella de vino.
Frustración.
En el fondo creo que fue una señal divina para que no me tomara esa botella de vino, pues me guiaría a mi perdición.
Me tomé tres cheves ‘para olvidar’.
Uf!
El colectivo versión ñora.
Qué maravilla esos productos que disuelven grasa y sarro.
Me maravillé viendo cómo se desintegraba el sarrito rojizo que había en mi lavabo.
Lo apliqué también en la estufa con muy felices resultados.
Y que llamo al gas para reclamar que desde que me mudé no me ha llegado ningún recibo y que no me gusta la idea de recibir, cuando se acuerden, un recibo de esos para desmayarse del susto.
Está bien que lo uso poco, le dije al muchacho, pero ya estuvo bueno…
Entonces me dijo que tomara los números y le volviera a llamar para hacer un cálculo.
Voy y mido y descubro que de todos los números negros posibles -que son los que se miden en el recibo-, sólo hay un dígito ocupado.
Supongo que ese número es tan insignificante que les sale más caro imprimir y enviar mi recibo, pero de todas formas mañana que llame saldré de dudas.
El colectivo y los animalitos.
Ando queriendo adoptar un perrito. Vi la galería de perritos adoptables y me enamoré de una. Hablé y me interrogaron. Al parecer adoptar a un perrito es tan complicado como -dicen- que es adoptar a un niño.
Este fin o el otro me la traen para ver si nos caemos bien, si le gusta mi casa… si paso esa prueba, me la asignarán unos días a ver si nos hallamos y si nos hallamos, me la dan en adopción.
¡Qué bonito!
El colectivo y la soltería.
La bebis, tan novedosa como siempre, me manda la liga a un vestido que le gusta para cuando yo me case y pos le digo que está chido.
Salgo del trabajo, doy vueltas con la Pip, llego a mi hogar y descubro en mi inbox un correo donde la bebis me dice que su maridito ha accedido a comprarle el vestido… cuando yo me case.
Como ella teme que de aquí a entonces (uuuuuuuuuhhhh) ya no haya vestidos, me envían muy atentamente la liga de un servicio muy especializado llamado mail order grooms.
Mmmmmm
No bebis, como dice la sabiduría popular, matrimonio y mortaja del cielo bajan. Tonces te recomiendo paciencia o que me hagas favor de poner un San Antonio de cabeza, jajaja.
O compra el méndigo vestido y que te sirva para mantenerte en la misma talla… ¿qué te gusta? ¿tres años, quizá más?… no podemos saberlo.
Por mientras mantén en tus favoritos la liga del anillo que te mandé.
Es el único que mi religión y mi partido político personal reconocen como anillo legítimo y si tu no le avisas al valiente, cuando llegue a mi vida, será tu responsabilidá si yo no acepto matrimoniarme, eh?.
Pero volviendo… sí, hombre, compra el vestido. Y si mi destino es ser solterona te lo pones en alguna otra fecha especial. Por ejemplo cuando bautices a mi sobrinito.
Ándale bebis… un sobrinito. Te prometo que le tejo una chambrita con colores rasta.
El colectivo y la meditación.
Compré un libro donde vienen algunos ejercicios para lograr relajación y concentración, con miras a lograr el estado mental necesario para llevar a cabo la meditación.
Voy a pasitos, pero ayer antes de dormir decidí poner en práctica los dos primeros ejercicios: el de ir relajando el cuerpo por etapas y el de concentrar la mente en una sola cosa, como un pensamiento, color, mantra, etc etc..
Cuánta complicación, caray.
Suena muy sencillo decir piensa sólo en tal cosa, pero llevarlo a la práctica… ay dios.
Bien dice el libro que la gente se desespera muy pronto, y que es un proceso que requiere de mucho tiempo y práctica antes de empezar a ver resultados. Para cuando uno se acuerda ya anda pensando en el magitel mojado del fregadero o en el mail que se te olvidó mandar en el trabajo.
Y hay que jalar la mente a donde estaba y uf!… se sufre un poco.
Lo bueno es que logré un estado de relajación muy chido, como los del yoga.
No me quería mover… era como un flan tirado, fofo, agustirri…déjenmen!.
Hoy lo practicaré otra vez. Según el libro, con la práctica cada vez es más sencillo entrar en ese estado mental, que, entre otras cosas, permite un descanso más rico que una siesta, con otras ventajas y beneficios para la salud mental de uno.
Ah!, eso sin olvidar que, a la larga, permite conectarse con la mente en un nivel distinto al que acostumbramos. Eso suena chido.
Y la teoría del holograma también, pero me da pereza ponerme a exlplicarlo.
Vamos a ver si es cierto, pero por mientras.. ah! qué rico se duerme después de eso.
Ei.