Así está el abarrote…
¿Qué onda con el Nati y sus regalitos de época electoral? Hacía rato que no me enojaba tanto con ese hombre, verdá de Dios.
Resuuulta que el lunes en la noche llegué a la casa y estaba el recibo del agua. Lo metí en la bolsa y al día siguiente, cuando pasé por mi café mañanero, aproveché para pagar.
Nomás que no había abierto el recibo, porque ya sé que siempre llega una cuentita por 31 o 33 pesos.
Pos güeno, le digo a la mujer que me cobre, lo abro rápido y se lo paso sin ver y me lo regresa.
- Pues es que el saldo es cero
- ¿Cómo?
- Sí, mira…
Y que voy viendo el desglose: consumo de agua 30.66, cuotas varias por menos de un peso. Gran total: -31.07 (descuento del 100%)
¬¬
Nati… Yo NO necesito que me regales 31 pesos de agua.
Yo NO voy a creer que eres el gobernante que este rancho esperaba nomás por ese regalillo que, de entrada, nunca te pedí.
Habría podido creer que estabas mortificado por ser un buen gobernante si le hubieras dado carpetazo al drama de Valle de Reyes; si hubieras sacado las pedreras del área metropolitana y si te hubieras rodeado de funcionarios un poco más eficientes y capaces, que de verdad quisieran ponerse a jalar.
Si hubieras puesto orden en el sistema de transporte.
Habría creído que tenías buenas intenciones si cuando salió la nota aquella donde decían que nuestro aire es más sucio que el del DF hubieras puesto manos a la obra para resolver la situación.
¿Pero por treinta pesillos? N’ombre.
Por treinta pesillos pienso puras cosas muy malas.
Y NO votaré por tu heredero.
—
Dicha daliliana [breviario sentimental]
- Porque voy a ser tía.
- Porque al fin estoy dando pasitos rumbo a mi proyecto tal largamente añorado.
- Porque hay gente increíble en este mundo.
- Por la Luna y ver cómo se debate entre jugar conmigo o comerse la galletita que le doy.
- Por mi rotomartillo nuevo.
Y ya me callo.
El colectivo -a veces- guarda secretos; hoy es uno de esos días.