Supongo que tenía la maña cuando estaba en la escuela, pero la verdad ya no me acuerdo. El caso es que desde que empecé a estudiar francés la volví a agarrar.
Borro y borro y me las como y me las como.
Está de sobra decir que la cantidad de migas que consumo en cada clase es directamente proporcional a la dificultad del tema. Y si les platico que ayer vimos el passé compossé podrán imaginar cuántas migas me comí.
Y si no se lo imaginan, lo digo: muchas.
Sinceramente puedo decir que hacía mucho que no sufría tanto. Comí y comí migas, tratando de lidiar al mismo tiempo con el participe passé de verbos con terminación –er e –ir, que son los quesque regulares pero que cuando uno apenas cree que le va hallando el maestro sale con novedades como ‘ah! El verbo sortir es una excepción’, y cosas por el estilo.
Bueno, lidiar con eso y con decidir si el verbo que queremos usar se conjuga con el verbo être o avoir fue suficiente para lograr una ingesta de migas descomunal, provocándome un intenso dolor de panza. Ouch.
Y según yo me iba a ir a correr saliendo de la clase, pero en cuanto salí el dolor se manifestó, así que me fui a flojear a mi casa.
Bueno, no es cierto, me fui a comprar una mesa nueva para el cuartito y luego la armé y dejé el cuartito más desordenado de lo que ya estaba, provocándome un gran desasosiego.
Puros dramas.
Pero después de la clase de ayer tengo una cosa muy clara: entre los métodos de la casita y el Mrs. Van Der Trampp para aprender los verbos que se conjugan con être, prefiero a la Van Der Trampp.
Lástima que todavía no me los aprendo, jaja.
Je ne suis pas morte
Eso sí me lo aprendí: el verbo mourir va con être. También el verbo devenir.
Y entonces el maestro nos puso un ejercicio donde nos pidió explicar lo que hicimos el fin de semana, utilizando por lo menos cuatro verbos diferentes.
Entonces yo saqué mi diccionario, busqué los verbos adecuados y escribí:
- Je suis allée à Xilita en vacances.
- J’ai nagé à la laguna de la media luna.
- J’ai marché beaucoup dans le forêt.
- J’ai campé une nuit à Tamasopo.
Y lo demás ya no lo digo, porque el maestro nomás me pidió cuatro ejemplos y porque no quiero seguir comiendo migas de borrador.
Au revoir!