Bueno… la maldición del lunes siguió su curso hasta ayer, pero nada verdaderamente intenso.
Soy taaaan hogareña que doy hueva, jajaja.
Viernes
@Gargas para celebrar el cumpleaños de la Luzmis.
Yo nunca había ido sola a un bar. Bueno… este viernes tampoco fui sola, pero sí llegué considerablemente más temprano que los otros, lo que me dio tiempo de echarme dos bebidas yo sola antes de que los otros hicieran aparición.
Y así es como uno puede conocer gente.
El mesero del lugar es muy amable, pero de todas formas es como que se me cae la cara de vergüenza cada que lo veo, aunque no estoy segura de que él recuerde todos mis episodios en el lugar.
Pero por lo menos un episodio sí lo tiene muy presente, lo sé. Lo sé.
Bueno, un pintor cuya obra me gustó me fue formalmente introducido. Traté de convenecerlo de que el dibujo aquél que tanto me gustó sea impreso y vendido más barato que el original.
Así sí te lo compro, le dije.
Sonrió, pero no aflojó.
Ahorita no puedo gastarme 5mil bolas en un dibujo, por mucho que me haya gustado.
Sábado
Día de lavandería. Mamá me regaló dos plantas y una jarra. Pedrito me había olvidado y tuve que volver a entrenarlo para que se ponga panza-arriba.
La fiesta chupó faros porque el acompañante me traicionó y posteriormente yo traicioné a mi nueva acompañanta.
En el cine cabecée y comprendí que no lograría parrandear decentemente. Luego el Barrio era como un hormiguero, pero lleno de gentecita. No hubo lugar, así que compré dos cheves y me las llevé a mi casa.
Me tomé una y me dormí.
Soy tan hogareña que doy hueva.
Domingo
La palabra dominguear ya no tiene la misma connotación que antaño. Antes significaba estar todo el día en el sillón viendo tele, ataviada con mi pijama y visitar el oxxo a eso de las 5pm para una provisión de comida chatarra.
Ahora dominguear significa decidir qué hacer entre tantas cosas que tengo pendientes.
Ah bueno, y leer el periódico con cafecito, of course, pero eso es temprano.
Las tareas elegidas para ayer:
- Instalar el colgador de escoba
- Instalar el tendedero retráctil
- Poner orden en el cuarto de triques, que no lo es más. Todavía no es mi estudio, pero ya se va pareciendo.
- Aspirar
Las tareas que grácilmente ignoré:
- Terminar de pintar el baño de abajo
- Instalar el clóset (me da una inmensa flojera)
- Pintar el baño de arriba
- Colgar cuatro cuadros
En general
Estuve muy enfadada este fin de semana. Triste también, y tensa.
En primer lugar, el saber o no si se corre peligro es demasiado desgastante. El viernes lo pasé mal… el sábado y el domingo decidí ignorar esos pensamientos: If it’s gonna happen, it’s gonna happen.. y si pasa, ya hay gente informada sobre los pormenores de mi existencia y de cómo organizo mis documentos importantes.
Y luego me hicieron enfadar.
Y luego estuve triste un rato.
Y hoy ya todo me vale madres.
Se aprende. De todo se aprende.
Lo que no me gusta es que estoy pasando por ese periodo en el que te dan ganas de detener todo, agarrar la vida por las solapas y decirle: bueno… ¿qué pedo? ¿qué traes? De verdad que me tiene muy jarta. Y por más que entrecierro los ojillos no alcanzo a ver dónde acaba, pero así como empezó de la nada, supongo que acabará igual.
Llevo poco más de un mes en esta racha pinche, y como no tengo forma de saber por cuánto tiempo más se extenderá, no me queda más que tomarlo como parte de un proceso para restablecer mis prioridades, organizar mi nuevo espacio, aprender a estar conmigo…
En el fondo creo que este proceso tiene mucho potencial; lo único que falta para que empiecen a surgir cosas buenas es sacudir los restos de este malestar para empezar a ver todo desde una nueva perspectiva.
Si todo sale bien, podría estar vislumbrando unos rayitos soñadores en dos o tres semanas, máximo.
No me puedo permitir que esto dure más.
Grrr
Voy perdiendo. El Challenge que debería ir ganando lo voy perdiendo.
Grrrr grrrrrrrr
¡Pónganse a jalar!